Un Rivera busca el boleto al Super Bowl

No es que yo sea tan entrado en edad, pues apenas voy para 56 años, pero siento que ha transcurrido una eternidad desde que redacté la primera de varias entrevistas a Ronald Eugene Rivera. Ahora que lo veo en el umbral del Super Bowl, no puedo evitar sentir el orgullo de que yo estuve ahí; me refiero a su carrera como jugador de football americano para los Osos de Chicago y ahora como dirigente de las Panteras de Carolina (Carolina Panthers).

Hace 31 años, Tito Steven, a la sazón, director de Deportes del legendario Periódico El Mundo, tuvo a bien publicarme unos análisis semanales sobre los diferentes juegos de la Liga Nacional de Football, en inglés NFL. Los análisis, algo novel en aquellos tiempos, generaron interés en el football americano, y hasta despertaron la curiosidad de Mayra Montero, quien bromeaba diciéndome que Felipe Gómez era el único fanático de ese deporte que vivía más al sur del Río Bravo. Imaginen la escena, Mayra cuestionando con gran humor la rudeza del football americano y yo tratando de convencerla de que me diera cinco minutos para explicarle el juego y sus virtudes.

En fin, volviendo a Ron Rivera, ocurrió que una tarde recibí una llamada de una persona que se identificó como primo de un jugador de football americano. José Rivera había leído los análisis y quería informarme que en la NFL había un jugador novato de sangre boricua. Era Ron Rivera, quien en aquel momento jugaba para el equipo especial (special team) y como linebacker suplente de los Osos de Chicago en la Conferencia Nacional.

Ron Rivera Linebacker

¿Un boricua en la NFL? Ese fue mi primer pensamiento. Desde ese momento he seguido la carrera de Ron Rivera: como cuando ganó el Super Bowl con Chicago en 1985, cuando fue designado linebacker regular en 1988, cuando fue nombrado en 1999 asistente a cargo de los linebackers de las Águilas de Filadelfia, cuando fungió como coordinador de defensa de Chicago en el 2004, cuando en el 2007 San Diego lo designó asistente de linebackers y luego en el 2008 como coordinador de la defensa.

En cada cargo desempeñado, Ron Rivera demostró un gran potencial, por eso los analistas y fanáticos coincidían en que tenía madera de dirigente. Su gran oportunidad vino en el 2011 cuando las Panteras de Carolina, en inglés Carolina Panthers, lo nombraron dirigente del equipo. En su primer año terminó con 6-10, en el 2012 tuvo 7-9 y su despido parecía inminente, pero sobrevivió. En el 2013 comenzó en 0-2 y los dueños de Carolina comenzaron a buscar un sustituto. Aquí ocurrió un cambio en su estilo de dirigir que no solo lo salvó de la guillotina sino que hasta le hizo merecedor del premio de Dirigente del Año de Prensa Asociada.

NFL: New England Patriots at Carolina Panthers
Ron Rivera, dirigente de Carolina Panthers en la NFL. Photo: Jeremy Brevard-USA-Today

Rivera tendía a ser muy conservador en momentos críticos del juego, de hecho en juegos que terminaron muy cerrados tenía récord negativo de 2-14, lo cual reflejaba que prefería tomar decisiones no arriesgadas en momentos claves las cuales resultaron ser incorrectas. Decidió ser más agresivo en su estrategia de juego y el equipo comenzó a ganar y a ser dominante. Ese año terminaron en 12-4 y perdieron ante San Francisco en la eliminatoria divisional. En el 2014 se recuperó de un récord de 3-8-1 y terminó con 7-8-1, suficiente para ganar la debilucha División Sur de la Conferencia Nacional. Durante las eliminatorias, vencieron a Arizona pero luego fueron eliminados por Seattle.

En esta temporada 2015-16, Carolina coqueteó con la perfección ya que ganó sus primeros 14 juegos y terminó con récord de 15-1. Semejante desempeño hace que Ron Rivera vuelva a ser candidato fuerte para el premio de Dirigente del Año, pero estoy seguro que lo más que a él le interesa es subir los dos últimos escalones que lo separan de la gloria deportiva.

El primero es derrotar este próximo domingo 24 a los Cardenales de Arizona para así ganar su primer campeonato de la Conferencia Nacional y el pase al Super Bowl. Rivera reconoce que Carolina tiene que jugar con la misma intensidad y efectividad durante todo el juego y no verse tentado a ser conservador si vuelve a disfrutar de una ventaja. Esa lección la aprendió el domingo 17 cuando por poco pierde una ventaja de 31-0 ante Seattle.

El segundo escalón a subir es ganar el Super Bowl ya sea ante los Patriotas de Nueva Inglaterra o ante los Broncos de Denver. Si gana ambos juegos se consagrará y seguro también volverá a ganar el premio de Dirigente del Año.

Ron Rivera ya ha sido el primer hijo de puertorriqueño en jugar en la NFL, en ganar un Super Bowl, en ser nombrado asistente, dirigente auxiliar y dirigente en propiedad, en ganar el premio de Dirigente del Año. Solo le faltan dos hitos: ser el primero en ganar un campeonato de Conferencia de la NFL y ser el primero en ganar lo máximo, el Super Bowl.

Por eso es que todos mis deseos de éxito están con él y sus jugadores. Gracias a mi pasión por el football americano y mi rol de periodista siento que en cierta forma estoy ligado a su carrera profesional. Consciente del momento histórico, me animé a visitar a su primo José, aquel que me llamó hace tres décadas para advertirme que había sangre boricua en la NFL. Fue inevitable regresar al pasado.

Me mostró los recortes de aquellas entrevistas publicadas en el periódico El Mundo, más una diversidad de fotos de Ron que relataban visualmente su carrera futbolística. “Sangre boricua en la NFL”, “Gran reto para un boricua en la NFL”, “Despunta Ron Rivera en la NFL”, eran los titulares de los recortes de periódico.

 

Despunta Ron Rivera en la NFL“Esta es la gran oportunidad”, comentó respecto al juego de campeonato y la posibilidad de jugar en el Super Bowl. El área familiar tenía aroma de orgullo, y de ansiedad. Aquellos recortes de periódico son como eslabones en el tiempo que dan un sentido de pertenencia a los logros de Ron Rivera. Sin embargo, no hay que ser fanático del football americano ni estar ligado a la familia Rivera para desear el triunfo de Ron. La realidad es que los puertorriqueños tienen otra gran oportunidad de hacer una pausa en la división que nos estanca y por unas horas fijar la atención, y la buena vibra, en la gesta que realiza el hijo de don Geño Rivera Muñoz, aquel militar nacido y criado en el barrio Río Lajas de Toa Alta.

Jose Rivera primo

En fin, mientras llega el domingo, y Ron Rivera y sus Panteras buscan el boleto al Super Bowl, yo coquetearé con la idea de llamar a Mayra Montero. Quizás los años la han ablandado y hoy le interesaría una explicación de cómo se juega el football americano. Me conformo con que vea uno de los cuatro parciales y si va a las Panteras, mucho mejor.

 

 

 

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