Microscópica posibilidad de que Trump no sea ratificado como Presidente

A Hillary Clinton, o más bien a los simpatizantes fieles del Partido Demócrata, le queda una diminuta posibilidad de que Donald Trump no sea ratificado como presidente.

De la misma manera que el sistema de elección del presidente es complicado, pues no gana el candidato que más votos reciba, ese mismo sistema, conocido como colegio electoral, aún le da una oportunidad procesal al perdedor.

El sistema de colegio electoral consiste en adjudicar al candidato que más votos obtiene en cada estado un número de votos electorales basado en la población. Cada voto electoral es una persona. Por ejemplo, Florida tiene 29 votos electorales, así que tanto Trump como Clinton tenían cada uno una plancha de 29 electores leales a su causa. Como Trump recibió más votos en Florida, pues se le adjudicaron los 29 electores que integraban su plancha. Si al contrario Clinton hubiese ganado en Florida, le habría correspondido los 29 electores que conformaban su plancha.

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Así, a medida que en cada estado se definen las elecciones, el candidato ganador va sumando votos electorales. En total se distribuyen 538, y se gana la presidencia con el mínimo de 270, que fue lo que Trump logró en la madrugada del pasado miércoles 9.

Los 538 electores se reunirán el lunes 19 de diciembre en sus respectivos estados para, en un aparente formalismo, expresar a cuál candidato presidencial le dan su voto. Esos votos adjudicados en cada colegio electoral serán luego contabilizados en una sesión especial del Congreso, en la cual se certificará al nuevo presidente.

Sin embargo hay un detalle, la inmensa mayoría de esos 538 electores no están obligados a votar por el candidato que ganó en su estado.

Regresemos a Florida. Puede ocurrir que uno de los 29 electores correspondientes a la plancha de Trump, cambie de parecer y exprese que su voto es para Clinton. De hecho, ha habido 157 casos de electores que votaron por un candidato diferente al que ganó en su estado. Ahí es que está el fino hilo de esperanza para los demócratas.

De esos 157 casos, 71 cambiaron su voto porque el candidato ganador falleció, tres simplemente se abstuvieron y 82 cambiaron por iniciativa propia. Algunos estados imponen multas por este tipo de acción, la cual uno supondría los demócratas pagarían a gusto y gana.

No obstante, la historia está en contra de que Trump no sea ratificado, ya que de los 157 casos de electores “virados”, en inglés “faithless”, ninguno con su acción cambió el resultado final de la elección. Otro factor a favor de Trump es que cuando se eligen a los miembros del colegio electoral de un estado, los partidos seleccionan a los que aquí conocemos como “del corazón del rollo”. Además, en este caso se necesitaría que más de nueve electores de los estados donde Trump ganó decidan no darle su voto… y podrían ser más, ya que faltan 31 votos electorales por adjudicar.