5,480 días

 

Septiembre 11: 15 años. El dolor y la tristeza siguen ahí. Mi memoria me lleva a aquella mañana cuando decidí quedarme en el canal en lugar de ir a desayunar con mis compañeros de Tu Mañana.

Al estrellarse el primer avión, pensamos que se trataba de una avioneta y no consideramos interrumpir la programación. Sin embargo, tan pronto supimos que fue un avión comercial, procedimos a dar el primer boletín. Me tocó a mí ofrecerlo, con la calma, seriedad y profesionalismo que requería el momento. Uno tiene que controlar las emociones, y también la tentación a saturar con dramatismo lo que se está informando.

En el contexto puro del Periodismo, el ambiente que caracterizaba la redacción de TeleOnce era de una emergencia mayor, un accidente inusual; así era que estábamos trabajando la noticia.

Hasta que vimos el segundo avión.

Francamente no recuerdo si ya para ese momento habíamos pasado de un boletín a una transmisión especial. Lo que sí recuerdo es que era difícil evitar que mi voz temblara. Así que decidí pronunciar las palabras con cierta lentitud, para darme tiempo a bajar los latidos de mi corazón y por ende a reducir la ansiedad. Ya se trataba de una tragedia de gran magnitud; en el lugar de Estados Unidos donde más puertorriqueños vivían, así que lo menos que nuestros televidentes necesitaban era una voz histérica, descontrolada, incapaz de poner la tragedia en perspectiva.

Al ver estrellarse el segundo avión, recuerdo haberme aventurado a señalar que era muy posible que Estados Unidos estuviese bajo un ataque terrorista. No había confirmación oficial al respecto, así que mi afirmación fue periodísticamente arriesgada, aunque eventualmente acertada. Es que no todas las décadas se estrellan dos aviones comerciales contra unos edificios.

Comencé a sentir temor. Pensé, ¿Y si luego de estos aviones lo próximo es un misil? Entonces llegó la información de que, precisamente, un misil o un avión, impactó o se estrelló contra el Pentágono. Yo pensando en misiles, y esa infomación del Pentágono que llega; todo esto en una secuencia de pocos minutos.

De todos los sucesos ocurridos esa mañana, lo que me produjo el mayor temor, muy profundo por cierto, fue cuando la Guardia Nacional y las autoridades militares en Puerto Rico emitieron un alerta. No es lo mismo saber una realidad a tener que enfrentar las consecuencias de esa realidad, y en lo que a Puerto Rico respecta, la consecuencia de nuestra realidad era que también podríamos ser un objetivo para los terroristas, o para cualquier nación que estuviese en guerra con Estados Unidos.

Ante la incertidumbre de si aquí se perpetraría un atentado, pensé en mi hija, en mi familia, amigos… eran pensamientos y temores que revoloteaban en mi mente las veces que nuestra transmisión se conectaba con CNN, y por ende yo no tenía que estar informando.

Esa mañana fue como una montaña rusa de emociones, miedos, ansiedad y de reto periodístico. También de incredulidad porque yo no podía creer que algunas personas se estaban lanzando desde la primera torre. Tampoco que esa primera torre se derrumbó. Ver ambos sucesos produjo una inmensa sensación de impotencia.

11. September 2001 - 10 Jahre danach: Die Kamera als Filter des Grauens
Fotógrafo: Richard Drew

Quince años después, mi memoria regresa a aquella decisión de quedarme en el canal. Automáticamente me pongo a repasar decenas de imágenes y siempre me detengo en la foto del hombre cayendo. La bautizaron “The Falling man”. La imagen tomada por Richard Drew se convirtió en una foto icónica porque te fuerza a reflexionar si harías lo mismo. Quince años después, aún se desconoce la identidad de esta persona, y aún sigue produciendo tristeza recordar esta tragedia, aunque haya de por medio 5,480 días.

Ciclones, Taiwán y Puerto Rico

Desde 1950, Taiwán ha sido azotado por 25 tifones de categoría cuatro o cinco. A esa estadística podemos sumar los tifones categoría 3, 2, 1 y el equivalente de tormentas o depresiones tropicales. ¿Se imaginan? Pues ese es el peligro de vivir en la ruta de los ciclones.
Taiwán mide 14,000 millas cuadradas y tiene 23.4 millones de habitantes. Ellos saben que están en la ruta de peligro, así lo han sufrido y por esa razón es que se han preparado muy bien, no solo para enfrentar los tifones sino para recuperarse de cada azote potencialmente catastrófico.
Typhoon noche
Ejemplo es que en cada vídeo del azote reciente de Nepartak, donde se mostró la furia de ese tifón categoría 4, también se vio el sistema eléctrico funcionando. Hubo apagones, no cabe dudas, pero en las fotos y vídeos post azote no se ven muchos postes ni cables derribados.
En total, quedaron 390,000 abonados sin servicio de energía eléctrica mayormente en Taitung y Pingtung; una cifra baja considerando que son más de 23 millones de habitantes.
En cuanto a víctimas, preliminarmente hubo solo tres muertos y 100 heridos. Es aquí donde se demuestra el beneficio de una cultura de prevención y de tener una infraestructura resistente a tifones.
Vanes derribados
Por ejemplo, el Gobierno desalojó a 15,400 residentes y 3,000 turistas, y activó a 3,000 militares para realizar labores de prevención y control de inundaciones. Otros 35,800 militares fueron asignados para la fase de recuperación.
También ayudó a Taiwán el hecho de que el impacto del tifón ocurrió en el lado menos poblado de la isla y que la altura de las montañas debilitó la estructura de vientos del ciclón.
Al igual que Taiwán, Puerto Rico está en la ruta de los huracanes, ya ha sido azotado por varios, PERO, no hemos desarrollado una cultura de prevención y nuestra infraestructura es muy suceptible al impacto de los ciclones. Prueba de ello es que los vientos de una onda tropical fuerte pueden causar grandes inundaciones, dejar a miles de abonados sin servicio de electricidad y formar un caos automovilístico en la zona metropolitana.
Postes derribados
La AEE tiene que ser capaz de podar la totalidad de las ramas que están cerca o en contacto con las líneas eléctricas. La falta de personal o equipo, ni la imposibilidad de acceder a las áreas para poder podar, deben ser la explicación a los apagones causados por los vientos de una onda tropical.
Tampoco podemos seguir permitiendo que ocurran inundaciones por causa de una alcantarilla tapada, que muy bien puede ser limpiada por los residentes del barrio o la urbanización. Eso de esperar a que el Gobierno limpie las alcantarillas es una consecuencia del paternalismo gubernamental. El vecindario tiene que romper con el individualismo y promover la colaboración comunitaria. 
alcantarilla
Son acciones sencillas que ayudan a impedir problemas graves recurrentes como los apagones y las inundaciones. Seguramente usted no tiene un plan familiar para sobrellevar el azote de un huracán o terremoto, pues para colmo también nos estanca la costumbre de “dejarlo todo para lo último”.
Si hoy ocurriese una catástrofe que nos deja sin servicios de agua, luz y se imposibilita la transportación, ¿Podrás sobrellevar por tu cuenta esos primeros días hasta que recibas ayuda? Si no tienes un plan, la respuesta es no, y si la respuesta es no, la opción de ayuda son tus vecinos… ah, pero es que si tampoco hay un plan comunitario entonces la situación se complica. 
Sé que hay comunidades organizadas y me consta que hay muchas familias que tienen buenas relaciones vecinales, pero la realidad es que a nivel general no es así, y el espíritu de la solidaridad boricua se quedaría corto.
En Taiwán hubo víctimas, casas destruidas y apagones, pero es incuestionable que han aprendido de su realidad. De nuevo, ser afectado por 25 tifones categoría cuatro o cinco en un periodo de 66 años es en teoría calamitoso, pero cuando se actúa con sentido común para ser capaz de sobrellevar cada azote es algo digno de tomar como ejemplo. 
 
 

CDC Y Salud Federal realizarán 50 mil pruebas del virus del Zika en Puerto Rico

 

El Centro para el Control de Enfermedades localizado en Atlanta inició trámites para realizar en Puerto Rico 50 mil pruebas de detección del  Zika, ya que la Isla es considerada como la puerta principal para que el peligroso virus entre a Estados Unidos.

El Departamento de Salud Federal no convocará a subasta sino que tiene la intención, debido a la urgencia, de otorgar la administración de las pruebas a la empresa Bio-Nuclear de Puerto Rico, Inc. que es la entidad autorizada en la Isla para distribuir el reagente Dynex Zika.

El CDC abrió un plazo de cinco días para que cualquier parte interesada someta una propuesta de servicio que cumpla con el requisito de urgencia impuesto por el Gobierno Federal.

Zika CDC Pruebas PR

Llama la atención que para esta emergencia, el gobierno federal desembolsó $250 millones de dólares.

Esta acelerada reacción de las autoridades de salud federal responde a la procupación expresada por el doctor Thomas Frieden, asesor del presidente Barack Obama, quien advirtió que Puerto Rico es el mayor riesgo de entrada del Zika a Estados Unidos.

Frieden le expresó recientemente a BBC Mundo que de los más de 120 casos de Zika confirmados en Puerto Rico, el 90 por ciento son adultos que anteriormente estuvieron infectados con el dengue.

Los investigadores temen que el virus del Zika esté directamente relacionado con la incidencia de microcefalia en recién nacidos. “No conocemos de ninguna infección anterior propagada por mosquitos que cause una potencialmente devastadora malformación fetal”, advirtió el galeno.

El virus del Zika ha convertido a Puerto Rico en un frente de batalla. Por eso es que el CDC en Puerto Rico está procreando el mosquito transmisor, Aedes Aegypti, para probar en ellos una serie de químicos que ayuden a exterminar el insecto, ya que este ha desarrollado con el paso de los años una fuerte resistencia a los insecticidas.

 

 

De Ron Rivera, el Super Bowl y PR

Ronald Eugene Rivera está en el centro de un frenesí mediático simplemente porque el equipo que dirige, las Panteras de Carolina, buscará la gloria deportiva en el Super Bowl #50 frente a los Broncos de Denver. Sin embargo, aún con tanta distracción y la gran presión que produce el máximo evento deportivo del football americano, Rivera tiene sus prioridades muy estructuradas. Una de ellas es ganar el Super Bowl, no solo para satisfacción profesional sino personal, ya que aspira a que su triunfo le demuestre a las personas que una meta se alcanza si hay deseos de superación y disciplina.

“Estoy muy orgulloso de mis raíces latinas y de mi herencia hispana, que son parte de mi formación y de mi desarrollo como ciudadano y deportista. El haber llegado a este momento en mi carrera (dirigir un equipo en el Super Bowl) espero que sirva de ejemplo para que otros vean que ellos sí pueden hacerlo, si se lo proponen y se esfuerzan”, me recalcó Rivera durante una breve llamada telefónica.

Ron Rivera 1985-2016

El énfasis de Ron en su descendencia latina y en ser un ejemplo de superación va de la mano con los altibajos de su vida. Vivió en varias bases militares en y fuera de Estados Unidos, hasta que su familia se asentó en Monterrey, California, donde comenzó a destacarse jugando football en la escuela superior y luego en la Universidad de Berkeley, donde cosechó galardones que lo ayudaron a ser seleccionado en el sorteo de novatos de 1984 por los Osos de Chicago. Al año siguiente se convirtió en el primer jugador de raíces puertorriqueñas y mexicanas en jugar y ganar un Super Bowl. En 1999 comenzó a ganar experiencia dirigiendo el cuerpo de linebackers de Filadelfia, cuyo buen desempeño le valió que en el 2004 su antiguo equipo de Chicago lo nombrara coordinador defensivo. Ese rol lo desempeñó luego en San Diego en el 2008, hasta ser contratado por Carolina como su dirigente en el 2011.

Geño Rivera

Ron tiene sangre puertorriqueña. Su padre, don Geño Rivera Muñoz, es un militar nacido y criado en el barrio Río Lajas de Toa Alta. La gran mayoría de su familia, abuelos y primos, residen en Bayamón. Su madre, Dolores Palma, es mexicana y su esposa Stephanie es filipina, así que ello explica el porqué para Ron es prioritario ser un buen ejemplo de motivación para las minorías.

Curiosamente su ídolo, tanto por su desempeño en el deporte como en la sociedad, no jugó football sino béisbol. El altruismo del inmortal Roberto Clemente caló hondo en la personalidad de Rivera. “Para mí es sumamente importante ayudar a la comunidad, aportando lo que sabes para que así ayudes a otros a superarse en la adversidad”, agregó.

 

Ese afán de aportar a las comunidades también se ha reflejado en sus visitas a Puerto Rico, donde ha participado en clínicas de football. Sin embargo, aparte de ese rol, lo que le entusiasma más de la Isla es reconectarse con su pasado.

 

“Tengo buenos recuerdos de cuando joven visitaba la isla con mi papá y cada vez era divertido compartir con el resto de la familia ya que yo era un adolescente. Me encantan las playas pero lo que más me gusta es ir a Bayamón a ver a toda mi familia y además visitar la finca donde mi papá nació y se crió. Eso me da una sensación agradable de recordar de dónde vengo, de dónde viene mi padre, de compartir con mis abuelos, mis primos José y Pepito, y también con los padres de mis primas Carmen, Yolanda”, expresó en un tono que reflejó algo de nostalgia y alegría.

Ya en cuanto al Super Bowl per se, Ron Rivera no titubeó al afirmar que no habrá cambios radicales en la estrategia de juego. “Jugaremos con la misma agresividad de toda la temporada, sin cambiar nuestra personalidad, sin cambiar lo que nosotros somos, un equipo agresivo en ambos aspectos del juego”, explicó.

Ron-Rivera media SB50

Carolina terminó la temporada regular con récord de 15-1, luego eliminó 31-24 a Seattle, considerado el equipo más caliente de final de la temporada y obtuvieron el pase al Super Bowl al derrotar convicentemente a Arizona 45-15.

Pero el Super Bowl son otros 20 pesos. La semana de descanso previa al juego es un arma de doble filo por la continua cobertura mediática. Muchos equipos derrotados en el Super Bowl pueden señalar la distracción de esa semana como un factor crucial.

“La concentración de mis jugadores es excelente. Ellos están disfrutando el momento de estar en el juego grande pero me satisface que los veo enfocados en lo que representa el juego. A mí también me emociona mucho estar en el Super Bowl, pero también soy muy consciente de que no solo se trata de estar aquí, sino de estar aquí, y ganar el juego”, explicó con énfasis.

 

Newton media frenzy 2

El rival de Carolina es Denver y su casi legendario quarterback Peyton Manning, quienes obtuvieron su pase al Super Bowl al eliminar sorpresivamente a New England y a su estelar quarterback Tom Brady. Rivera considera que la clave será presionar a Manning para que precipite sus pases o tenga que correr para eludir ser derribado. Es un razonamiento lógico ya que Manning se mueve lento, a 3 millas por hora, cuando es forzado a correr.

En el lado ofensivo, Carolina y su quarterback Cam Newton tienen que desempeñarse con el mismo empuje ofensivo que los ha hecho dominantes en la primera mitad de cada juego. La segunda mitad ha sido un talón de Aquiles porque bajan la intensidad y tienden a jugar conservadoramente. Ron y Newton evitaron esa debacle en el juego ante Arizona y solo tienen que repetir la fórmula este domingo.

Denver y Manning tienen la veteranía. Carolina y Ron Rivera tienen la juventud y la sed de gloria. “Me conformo con un triunfo por un punto, aunque eso sería demasiado estresante, ¡¿Verdad?!”, exclamó.

Los fanáticos del football americano en Puerto Rico tienen doble motivo para respaldar a los “Panthers”: nunca han ganado un Super Bowl y su dirigente Ron Rivera mantiene una sólida conexión familiar con la Isla. “Tengo la esperanza de poder visitar a mi familia en Puerto Rico el año que viene, ver a mis primos y primas, y a mis tíos. Ir allá es una gran experiencia para mi familia. De hecho, mi hija Courtney  jugó para el equipo nacional de softball de Puerto Rico”, indicó Rivera.

Ojalá y esa próxima visita a Puerto Rico, sea en calidad de dirigente campeón. Seguro que esa reconexión con sus raíces será mucho más especial.

Ron-Rivera thrill

Un Rivera busca el boleto al Super Bowl

No es que yo sea tan entrado en edad, pues apenas voy para 56 años, pero siento que ha transcurrido una eternidad desde que redacté la primera de varias entrevistas a Ronald Eugene Rivera. Ahora que lo veo en el umbral del Super Bowl, no puedo evitar sentir el orgullo de que yo estuve ahí; me refiero a su carrera como jugador de football americano para los Osos de Chicago y ahora como dirigente de las Panteras de Carolina (Carolina Panthers).

Hace 31 años, Tito Steven, a la sazón, director de Deportes del legendario Periódico El Mundo, tuvo a bien publicarme unos análisis semanales sobre los diferentes juegos de la Liga Nacional de Football, en inglés NFL. Los análisis, algo novel en aquellos tiempos, generaron interés en el football americano, y hasta despertaron la curiosidad de Mayra Montero, quien bromeaba diciéndome que Felipe Gómez era el único fanático de ese deporte que vivía más al sur del Río Bravo. Imaginen la escena, Mayra cuestionando con gran humor la rudeza del football americano y yo tratando de convencerla de que me diera cinco minutos para explicarle el juego y sus virtudes.

En fin, volviendo a Ron Rivera, ocurrió que una tarde recibí una llamada de una persona que se identificó como primo de un jugador de football americano. José Rivera había leído los análisis y quería informarme que en la NFL había un jugador novato de sangre boricua. Era Ron Rivera, quien en aquel momento jugaba para el equipo especial (special team) y como linebacker suplente de los Osos de Chicago en la Conferencia Nacional.

Ron Rivera Linebacker

¿Un boricua en la NFL? Ese fue mi primer pensamiento. Desde ese momento he seguido la carrera de Ron Rivera: como cuando ganó el Super Bowl con Chicago en 1985, cuando fue designado linebacker regular en 1988, cuando fue nombrado en 1999 asistente a cargo de los linebackers de las Águilas de Filadelfia, cuando fungió como coordinador de defensa de Chicago en el 2004, cuando en el 2007 San Diego lo designó asistente de linebackers y luego en el 2008 como coordinador de la defensa.

En cada cargo desempeñado, Ron Rivera demostró un gran potencial, por eso los analistas y fanáticos coincidían en que tenía madera de dirigente. Su gran oportunidad vino en el 2011 cuando las Panteras de Carolina, en inglés Carolina Panthers, lo nombraron dirigente del equipo. En su primer año terminó con 6-10, en el 2012 tuvo 7-9 y su despido parecía inminente, pero sobrevivió. En el 2013 comenzó en 0-2 y los dueños de Carolina comenzaron a buscar un sustituto. Aquí ocurrió un cambio en su estilo de dirigir que no solo lo salvó de la guillotina sino que hasta le hizo merecedor del premio de Dirigente del Año de Prensa Asociada.

NFL: New England Patriots at Carolina Panthers
Ron Rivera, dirigente de Carolina Panthers en la NFL. Photo: Jeremy Brevard-USA-Today

Rivera tendía a ser muy conservador en momentos críticos del juego, de hecho en juegos que terminaron muy cerrados tenía récord negativo de 2-14, lo cual reflejaba que prefería tomar decisiones no arriesgadas en momentos claves las cuales resultaron ser incorrectas. Decidió ser más agresivo en su estrategia de juego y el equipo comenzó a ganar y a ser dominante. Ese año terminaron en 12-4 y perdieron ante San Francisco en la eliminatoria divisional. En el 2014 se recuperó de un récord de 3-8-1 y terminó con 7-8-1, suficiente para ganar la debilucha División Sur de la Conferencia Nacional. Durante las eliminatorias, vencieron a Arizona pero luego fueron eliminados por Seattle.

En esta temporada 2015-16, Carolina coqueteó con la perfección ya que ganó sus primeros 14 juegos y terminó con récord de 15-1. Semejante desempeño hace que Ron Rivera vuelva a ser candidato fuerte para el premio de Dirigente del Año, pero estoy seguro que lo más que a él le interesa es subir los dos últimos escalones que lo separan de la gloria deportiva.

El primero es derrotar este próximo domingo 24 a los Cardenales de Arizona para así ganar su primer campeonato de la Conferencia Nacional y el pase al Super Bowl. Rivera reconoce que Carolina tiene que jugar con la misma intensidad y efectividad durante todo el juego y no verse tentado a ser conservador si vuelve a disfrutar de una ventaja. Esa lección la aprendió el domingo 17 cuando por poco pierde una ventaja de 31-0 ante Seattle.

El segundo escalón a subir es ganar el Super Bowl ya sea ante los Patriotas de Nueva Inglaterra o ante los Broncos de Denver. Si gana ambos juegos se consagrará y seguro también volverá a ganar el premio de Dirigente del Año.

Ron Rivera ya ha sido el primer hijo de puertorriqueño en jugar en la NFL, en ganar un Super Bowl, en ser nombrado asistente, dirigente auxiliar y dirigente en propiedad, en ganar el premio de Dirigente del Año. Solo le faltan dos hitos: ser el primero en ganar un campeonato de Conferencia de la NFL y ser el primero en ganar lo máximo, el Super Bowl.

Por eso es que todos mis deseos de éxito están con él y sus jugadores. Gracias a mi pasión por el football americano y mi rol de periodista siento que en cierta forma estoy ligado a su carrera profesional. Consciente del momento histórico, me animé a visitar a su primo José, aquel que me llamó hace tres décadas para advertirme que había sangre boricua en la NFL. Fue inevitable regresar al pasado.

Me mostró los recortes de aquellas entrevistas publicadas en el periódico El Mundo, más una diversidad de fotos de Ron que relataban visualmente su carrera futbolística. “Sangre boricua en la NFL”, “Gran reto para un boricua en la NFL”, “Despunta Ron Rivera en la NFL”, eran los titulares de los recortes de periódico.

 

Despunta Ron Rivera en la NFL“Esta es la gran oportunidad”, comentó respecto al juego de campeonato y la posibilidad de jugar en el Super Bowl. El área familiar tenía aroma de orgullo, y de ansiedad. Aquellos recortes de periódico son como eslabones en el tiempo que dan un sentido de pertenencia a los logros de Ron Rivera. Sin embargo, no hay que ser fanático del football americano ni estar ligado a la familia Rivera para desear el triunfo de Ron. La realidad es que los puertorriqueños tienen otra gran oportunidad de hacer una pausa en la división que nos estanca y por unas horas fijar la atención, y la buena vibra, en la gesta que realiza el hijo de don Geño Rivera Muñoz, aquel militar nacido y criado en el barrio Río Lajas de Toa Alta.

Jose Rivera primo

En fin, mientras llega el domingo, y Ron Rivera y sus Panteras buscan el boleto al Super Bowl, yo coquetearé con la idea de llamar a Mayra Montero. Quizás los años la han ablandado y hoy le interesaría una explicación de cómo se juega el football americano. Me conformo con que vea uno de los cuatro parciales y si va a las Panteras, mucho mejor.

 

 

 

9 + 2 no es 11

Se acercó con un aire de timidez y curiosidad. Silente. Su carita decía sí, pero no. Había un poco de magia en el ambiente del centro comercial pues apenas comenzaba la temporada navideña en Puerto Rico, que dicho sea de paso, es la de mayor duración en el mundo. Mi potencial amigo le sonrió al rostro adulto que seguro le parecía familiar. Con tantas neuronas esperando llenarse de información, no es de extrañar que un pequeñín se recuerde de uno.

Cuando voy a preguntarle su nombre, para formalizar así la nueva amistad, aparece otro rostro con la fisonomía indiscutible que te da eso que se llama ser gemelos. “Espera, espera, estoy viendo doble”, comenté sonriendo. “¡Somos hermanos!”, rápido dijeron, como aclarándome que no estaba mal de la vista.

Y cuando voy a preguntar sus nombres, se une otro niño con cierto parecido físico que me hace mirar a los gemelos para verificar si eran familia. Los gemelos sonríen y asienten con sus rostros. “¿Tres?”, pregunté. “Somos más”, me dijo el recién llegado. Cuando voy a preguntarle su nombre, llegan dos niños más.

Cinco hermanos es un número poco común en estos tiempos, pero tampoco algo fuera de este mundo, así que como ya tenía ante mí una chica, le pregunté su nombre pero solo pude decir “¿Cómo tu te…?”, cuando veo dos niños más, indudablemente parecidos al resto. Mi rostro dibujo una mirada de intriga y mientras oteaba sus caras, llegó un tercer pequeñín. Seguro que ya usted dedujo que esos tres recién llegados eran hermanos de los otros cinco.

Ocho hermanos es un número mucho menos común en estos tiempos. Cinco varones y tres hembras, todos entre los cuatro y 14 años. Yo estaba maravillado y, hay que reconocerlo, totalmente intrigado sobre quiénes serían los autores de tamaño familión. “Y… ustedes viven con…?”, pregunté al batallón infantil. “Con mami y papi”, casi corearon.  Mis ojos los buscaron como quien rastrea a un desaparecido cuando vi dos rostros a medio sonreir que se acercaban nosotros. Él de andar pausado, ella más pausado todavía en su andar pero porque cargaba en sus brazos a una niña.

Para tener nueve hijos, ambos padres lucían admirablemente jóvenes, especialmente ella que fue quien cargó en su vientre los nueve hijos, y los parió. Yo estaba entre maravillado y patidifuso. Claro que no les pregunté por qué nueve hijos, pero sí indagué cómo ha sido el proceso de criarlos en el siglo de la tecnología, de la decadencia familiar, del individualismo y del debilitamiento de los valores. “No ha sido fácil, claro que no, pero nos ha ido muy bien. Son buenos niños, buenos hijos, educados, obedientes”, expresaron con cierto orgullo y mucha humildad.

Tenían razón. La primera impresión siempre cuenta, y en este caso inmediatamente noté que estaba conversando con niños afables y de buenos modales. “Permítanme decirle que es admirable lo que ustedes están haciendo, como padres y como familia. Son un gran ejemplo. Un ejemplo que justo ahora en Navidad tiene mayor importancia”, les dije como preámbulo a mi próxima pregunta. La respuesta fue no. ¿La pregunta?, que si accedían a que realizara un vídeo reportaje familiar cuyo tema sería el logro de mantener sólida y unida una familia tan grande, en tiempos tan difíciles social y económicamente. Unas cuantas veces intenté obtener un sí, y cada vez  hubo un no acompañado de una sonrisa tímida y a veces de una pausa, quizás un titubeo. Uno sabe cuándo recoger velas.

Este intercambio se dio entre sonrisas y buen humor. Lo más que pude obtener fue una foto, a solicitud de los niños, y sus nombres:
Carlosmanuel, Juanpablo, Pedrojosé, Daniel, Juandiego, David, Mariaisabel, Rebeca y Mónica. De papá y mamá, me reservaré sus identidades, así como el nombre del sureño pueblo donde viven. A dos semanas de este encuentro, todavía revolotean tantas preguntas: “¿Cómo es la experiencia con la escuela?, ¿Cómo batallan para alimentarlos? ¿Cómo es un día en la vida familiar? ¡Navidades!, ¿Cómo se organizan y sobreviven a una temporada tan visualmente consumerista?, ¿Cómo zanjan las disputas e imponen disciplina?

Quizás en otra ocasión. Aproveché entonces para chocar manos con la prole y agradecerle a los padres por esos minutos de calidad de vida, irónicamente disfrutados en el pasillo de un lugar donde se pasea el materialismo. Mientras se alejaban, pensé en números; nueve mas dos no es once. Es familia.

 

 

58 por ciento

Usemos la imaginación para entender nuestra absurda realidad. Usted tiene un negocio que produce una mercancía de gran aceptación. Logra vender 100 y llegado el momento de proceder a entregar el producto a sus clientes, resulta que se le perdieron 58 de los 100. Es decir, solo pudo entregar 42 artículos. Tremendo problema, ¿Verdad?

Ahora imaginemos que ese disloque entre producir, vender y entregar le ocurre todos los días. Es decir, que todos los días usted logra producir 100 productos, logra que 100 personas se los compren pero solo puede entregar 42 debido a que los restantes 58 los perdió en el proceso de entrega.

¿Qué haría usted?… Antes de procesar su respuesta tenga presente que su producto es de primera necesidad, muy solicitado y podría decirse que se vende solo.

La respuesta es obvia. Usted solucionaría el problema de la pérdida de ese 58 por ciento de su producción.   Sin embargo, con un producto de tanta demanda, es de suponer que usted no se conformaría con reducir la pérdida a la mitad, sino que trataría de bajarla a menos del 10 por ciento; y aún así, pensar que de 100 productos seguiría perdiendo 10 durante el proceso de entrega, resulta como que inaceptable, ¿Cierto?

Bienvenidos a la realidad de la AAA, a nuestra realidad del racionamiento y a nuestra realidad como pueblo que prefiere las soluciones selectivas, no las colectivas.

Ayer sábado 26 de septiembre, miembros de Cycloforums, un grupo de aficionados a la meteorología, celebró su reunión anual en Cayey y entre los invitados especiales estuvieron el experto en cambio climático, doctor Rafael Méndez Tejeda, quien dirige el Departamento de Ciencias Naturales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Carolina. También asistó como invitado el ex subdirector del Servicio Nacional de Meteorología, Rafael Mojica.

Alrededor del doctor Méndez Tejeda, quien además es miembro del Comité de Sequía de Puerto Rico, se improvisó un conversatorio sobre el racionamiento, la sequía y el cambio climático. De tantas respuestas al bombardeo de preguntas – válidas todas por ser fiel reflejo de lo que el país piensa, piensa o cree – hubo una respuesta que dejó al grupo sin palabras.

“Acueductos pierde el 58 por ciento del agua que produce. Si reducimos esa pérdida, no hay sequía y por lo tanto, no habría racionamiento.”

Foto GFR Media
Foto GFR Media

Ooohhh.

Ese 58 por ciento de pérdida en el agua potabilizada que se supone llegue a los abonados residenciales y comerciales tiene dos protagonistas: primero la AAA por décadas de inacción,  y segundo,  la mayoría del país por asumir la postura de que el problema y la solución son asuntos exclusivos de la AAA.

Si usted pensaba que dragar los embalses y no malgastar agua son las soluciones automáticas a la sequía y al racionamiento, mejor piense en ese 58 por ciento.

No se confunda. La cultura de ahorro y el dragado son indispensables, pero reducir ese 58 por ciento de pérdida del agua que la AAA le “distribuye” a sus abonados es tan importante como urgente.

El doctor Méndez Tejeda explicó que nuestra sequía es selectiva, es decir, afecta más el centro-este de Puerto Rico, no tanto así el centro-oeste donde llueve bastante casi todos los días. No es una sequía generalizada, pero advirtió que a largo plazo, sí podría ser una realidad debido al cambio climático.

Entonces, ¿Debió levantarse el racionamiento para los abonados de Carraízo? No. Según Méndez Tejeda, es riesgoso haber confiado en que octubre y noviembre traerán la lluvia de siempre, porque la realidad es que no estamos bajo las condiciones atmosféricas de siempre, sino bajo el efecto de un fenómeno de El Niño muy fuerte, sin precedente.

Además, mantener un nivel de racionamiento hubiese fomentado aún más la cultura de ahorrar agua y concienciado aún más sobre la crisis climática que se vive. En cambio, eliminarlo conllevaba el riesgo de que gran parte de los ciudadanos creyesen que la crisis terminó.

Hoy domingo 27 de septiembre, el nivel de Carraízo siguió bajando, de hecho, así ha sido su tendencia desde que se levantó el racionamiento, y pedirle a las personas que no malgasten el agua produce un antagonismo comprensible porque la opinión pública sabe que la AAA no es un modelo a seguir para conservar agua.

Carraizo 2:45pm 27 sep

Entonces, con que 58 por ciento.

El embudo nos lleva a esa cifra. ¿Dragar los embalses? Sin dudas ayudaría a aumentar los niveles de almacenamiento de agua, pero de qué vale eso, si se pierde el 58 por ciento del agua potabilizada. ¿Reducir el hurto de agua? Es una  meta justa, pero si bien entraría más dinero a la AAA, seguiríamos con el problema del 58 por ciento ya que ese dinero nuevo no da para instalar nuevas tuberías. ¿Conectar el área oeste con el área este? Muy buena opción pero no elimina el problema del 58 por ciento. ¿Que los ciudadanos ahorremos agua? Urgente y necesario, pero tampoco elimina el problema del 58 por ciento. ¿Que la AAA reduzca gastos, contratos de asesoría y reestructure sus divisiones? Todos de acuerdo, pero de nuevo, tampoco soluciona el problema del 58 por ciento.

En fin, toda propuesta y solución que por su naturaleza se ubique antes de la fase de distribución del agua, no resolverá automáticamente ese problema.

No atreverse a reducir significativamente la pérdida del agua potable por temor a que la opinión pública rechace el proceso y su costo, y además mantener la actitud de que si la AAA creó el problema que la AAA lo resuelva sin afectarme, es la equación ideal para seguir “disfrutando” del racionamiento.

Por lo pronto, la AAA tiene sus cartas sobre la mesa; se impuso la meta de reducir la pérdida de agua a un 50 por ciento para el 2016,  y al 40 por ciento para el 2020. Asumir la actitud de que alcanzar o no esas metas es asunto de la AAA, francamente es ubicarse en el lado del problema, no en el lado de la fiscalización, en el de la solución.